Tiempo
Las preguntas de precio y stock las contesta tu catálogo, no vos.
En vez de mandar fotos y precios uno por uno, compartís un link. Tu cliente elige, arma su pedido y te llega con todo cargado.
WhatsApp lo seguís usando igual. Cambia cómo llega el pedido.
WhatsApp funciona: tus clientes ya están ahí y te escriben. El problema es todo lo que hacés a mano antes de cerrar la venta.
Mandás fotos de a una, repetís precios, buscás si queda stock, sumás el total con la calculadora, preguntás la dirección, aclarás cómo se paga. Multiplicalo por veinte consultas y se te fue la tarde.
Una tienda propia resuelve la parte repetitiva. Vos seguís atendiendo por WhatsApp, pero el pedido llega armado.
El cliente elige del catálogo, arma su carrito y confirma. Después te llega por WhatsApp con el detalle ya escrito.
Las preguntas de precio y stock las contesta tu catálogo, no vos.
El total, las cantidades y los datos de entrega llegan cargados por el cliente.
Cada pedido queda en el panel con su estado e historial, no perdido en el chat.
Creá tu tienda, cargá diez productos y mandale el link a un cliente. Sin tarjeta.
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